Plan de Reconstrucción

Plan Nacional de Reconstrucción

Plan de Reconstrucción Nacional

Las últimas semanas han sido de mucho dolor, pero también de mucha esperanza
para nuestro país. Ha sido inspirador ver cómo los mexicanos, especialmente los
jóvenes, han hecho todo a su alcance para ayudar a los afectados por los sismos
del 7 y del 19 de septiembre de 2017.

Muchas vidas se salvaron gracias a la generosidad heroica de miles de hombres y
mujeres valientes que como voluntarios, soldados, marinos o rescatistas
arriesgaron su seguridad personal para salvar a otras personas.

La tragedia sacó lo mejor de nosotros, pero tristemente también salieron a
relucir viejos vicios. Hubo desde quienes aprovecharon el caos para cometer
crímenes, saquear viviendas o asaltar camiones con apoyo, hasta políticos que
buscaron lucrar con la desgracia, subastando el dinero que les otorga el
gobierno en un espectáculo miserable.¡Como si esos recursos fueran suyos y no de
todos los mexicanos! Una vez más la mayoría de los políticos demostró no estar a
la altura de la sociedad mexicana.

El esfuerzo no ha terminado. Muchos mexicanos siguen apoyando en centros de
acopio, universidades, organizaciones civiles y muchas otras iniciativas que nos
llenan de esperanza por un futuro mejor.

La
solidaridad de nuestra gente no tiene límites.Nuestra sociedad es capaz de
levantar a México con sus propias manos.

Por eso pido transparencia al gobierno federal y a los gobiernos de los estados
afectados. A los ciudadanos nos toca vigilar que no haya abusos. Tenemos que
seguir denunciando con fuerza cualquier irregularidad y asegurarnos que la ayuda
llegue a quien lo necesita. Es tiempo de actuar de manera eficaz para ayudar a
los afectados y reconstruir el país lo más rápido posible.

Es tiempo de un Plan Nacional de Reconstrucción que no se limite a volvernos a
la normalidad en la que vivíamos antes de los sismos, sino que nos lleve a un
futuro en el que seamos mejor como sociedad. Un futuro en el que los ciudadanos
tomemos el destino de México en nuestras manos.

La primera tarea es la atención pronta y eficaz a los damnificados de los
recientes desastres, además de la reconstrucción de infraestructura básica
dañada por los terremotos.La prisa por atender a las víctimas no debe ser excusa
para el robo, la ineficacia o el dispendio. Cada peso debe gastarse con
transparencia. Cada proyecto debe estar sujeto al escrutinio público. Aquí no
hay espacio para constructoras amigas, compra de votos, conflictos de interés o
socavones de la corrupción.

Puedes leer el Plan de Reconstrucción Nacional completo Aquí